Los desarrolladores de 12 países de Cortana, el asistente virtual de Microsoft, explican cómo trabajan con los diferentes idiomas que utiliza el programa

EL PAÍS
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“Hola Cortana, cántame un rap de Cervantes”. “Miguel de Cervantes es un gran embajador, vayas donde vayas lo conocen un montón”, responde una voz de mujer, sin inmutarse y con tono de hip hop. Una voz que es también capaz de contar chistes de Eugenio y Chiquito de la Calzada, de recordar que hay que regar el césped o de explicar la receta del pantumaka. Además, también desarrolla otras funciones más típicas como buscar el tiempo, marcar la mejor ruta en coche, avisar de cuándo debes salir de casa para llegar a una reunión o encontrar el restaurante más cercano. Esta voz se llama Cortana, es un asistente virtual, el Siri de Microsoft, una de las manifestaciones de inteligencia artificial más integradas en nuestra vida diaria. La adaptación natural de los asistentes de teléfono ha sido posible gracias a la cercanía que muestran. Pero detrás de esa espontaneidad y naturalidad no hay una máquina, sino un equipo de guionistas que se encargan de que tu móvil suene cómo sonaría un amigo. EL PAÍS ha asistido a una reunión con los 12 desarrolladores de Cortana en otros tantos países, encargados de crear y perfeccionar la personalidad del asistente virtual, así como adecuar su identidad a cada país. Porque no hay el mismo humor en Japón que en España, ni el mismo patriotismo en Estados Unidos que en Italia. Son las mentes que mueven los hilos de la inteligencia artificial.
El encuentro comienza pronto en la sede que la empresa tecnológica tiene en Pozuelo. En una sala espaciosa y acristalada, el equipo empieza a repasar los rasgos globales que forman la personalidad de Cortana. “Cortana no diría eso” o “Cortana no contestaría así” son frases habituales en estas reuniones. El asistente virtual ya tiene una identidad marcada y es obligatorio respetarla. “Cortana es transparente, siempre positiva, educada, amable, honesta, con ganas de ayudar, divertida y muy respetuosa”, enumera Alejandro Campoy, manager editorial de mercados internacionales de Microsoft.

El gran desafío de los guionistas de Cortana es adecuar la identidad global y la local para cada país

 

Así, todas las frases nuevas que vaya aprendiendo tienen que cumplir con estas características. Esto evita que el asistente responda a temas polémicos como política, religión o afinidades deportivas. “Siempre responde, nunca se queda callada. Pero si le preguntas que cuál es su equipo favorito, te dirá que ella es del equipo A”, señala Campoy. O si le interrogas sobre a quién va a votar en estas elecciones, se defiende así: “Las inteligencias artificiales no tenemos derecho de voto. Aún”.

 

Encontrar las respuestas ingeniosas y correctas es la parte más difícil de los guionistas. “No sabemos si quién te está hablando es un niño o una persona de 50 años. No podemos contextualizar la pregunta, por lo que no sabemos si el usuario ha bebido o está triste o contento. Así que tienen que ser respuestas aptas para todos. El humor o la ironía casi siempre son la clave”, razona Sara Vicente, antigua guionista de Siete Vidas y ahora la escritora que está detrás de Cortana en España.

Así trabajan las mentes detrás de la inteligencia artificial